Jesús, el súper héroe
Joaquín tiene poco más de cuatro años y desde que estaba en
el vientre, Pily o yo rezamos una oración con él cada noche. Hoy es natural
para él después de leer el cuento de cada noche hacer una pequeña oración.
A principios de la Cuaresma de este año el padre Álvaro nos
entregó a todas las familias de la comunidad una cajita de ayuda fraterna, un
altar y un folleto con una serie de imágenes del vía crucis. A Joaquín le
llamaron tanto la atención las imágenes que me pidió que por las noches, en vez
de leer el cuento viéramos el folleto. Así lo hicimos durante muchas noches
seguidas, incluso reemplazando a las historias del Rayo Macqueen, Woody o Buzz
Lightyear, que son sus favoritas.
Al principio mirábamos las imágenes y yo le contaba en
palabras sencillas lo que ocurría en cada una. Aparecía también un breve texto bíblico
donde muchas de las citas me parecían complejas, con metáforas y por lo mismo,
contar con palabras sencillas me pareció lo mejor, sin embargo él insistió en
que leyéramos las citas.
A los pocos días las repetía de memoria (no sabe leer aún), solo
bastaba decir las primeras frases y él completaba el resto. Con Pily estábamos muy
contentos con esto. En los días siguientes la tarea se puso complicada para los
papás. Había que explicar muchas cosas y cada respuesta abría espacio para una
nueva pregunta.
Cuando uno ha escuchado muchas veces las mismas historias, cuesta
detenerse en la novedad, sin embargo tratar de explicarlas a un niño de cuatro
años con palabras propias no es tarea fácil y resulta un excelente ejercicio de
reflexión. De hecho fue la última imagen del folleto la que nos dio a Joaquín y
a mí, un bonito momento de intimidad con Jesús y su misericordiosa presencia.
Joaquín comparte en su jardín con muchos niños y niñas que
al igual que él, están descubriendo personajes que hacen cosas más allá de lo
que parece posible para ellos. Las mamás y papás somos referentes en ciertas
cosas, pero esta claro que si se trata de volar o levantar un auto con la mano,
no estamos dentro de la lista.
Del jardín, había llegado varios días hablándonos de súper
héroes y de todo lo que pueden hacer, qué Spiderman esto o que Ben 10 aquello.
Súperman, Batman y muchos otros les ofrecen hazañas increíbles entre su
repertorio que lamentablemente, casi siempre están relacionadas con violencia.
Pueden luchar contra los malos y destruirlos a todos en un abrir y cerrar de
ojos.
Por eso una de las noches, mirando y leyendo nuestro querido
folleto del vía crucis, cuando pasamos de la imagen de Jesús siendo sepultado a
la siguiente donde ha resucitado, a nuestro querido Joaquín le parece que algo
no calza, e inicia el siguiente diálogo tratando de descubrir como es que Jesús
logra esto que no parece posible. Al final su pregunta me llevaría descubrir
como descubren los niños, la Buena Noticia.
Joaquín: papá, y por qué Jesús ahora está vivo?
José: porque su papá le dio el poder para resucitar
Joaquín: o sea que Jesús tiene poderes
José: claro, algo así... (empecé a darme cuenta hacia donde
iba su pregunta, y me pregunté como saldría de ésta!)
Joaquín: y por eso pudo volver a la vida?
José: claro, porque Jesús es Todopoderoso
Joaquín: súper poderoso?
José: si
Joaquín: como Spiderman?
José: más poderoso aún
Joaquín: como Ben 10?
José: ehhh (una lucha de súper poderes?)
José: lo que ocurre Joaquín, es que Jesús tiene un poder que
es diferente a todos los poderes de los súper héroes que tu conoces
Joaquín: por qué?
José: porque todos los súper héroes luchan contra los malos,
los golpean, los matan o los encierran. En cambio Jesús tiene un poder más
grande que todos ellos: Jesús puede transformar a los malos en buenos.
Silencio de ambos.
José: te das cuenta Joaquín, nadie más que Jesús puede hacer
esto.
Joaquín: si
José: ahora vamos a hacer nuestra oración...
Joaquín: tengo sueño...
Solo por costumbre rezamos un Ave María, pero la oración ya
estaba hecha.
Estaba hecha también para mi. En esta sencilla explicación a
mi pequeño hijo, encontré algo que no siempre tenemos presente al mirar a otros
y mirarnos a nosotros mismos: Jesús puede transformar nuestro corazón, cambiar
lo malo que hay en él. Él no rechaza nuestro pecado, sino que lo transforma con
su bondad. Ese es su "súper poder" y es el único que lo posee.
